Comenzamos este blog con una de las recetas clásicas de la cocina de comienzos del siglo XX. Podéis observar que se trabaja con los recursos que se tenían a mano en las casas, verduras y huevos, y en ella no se halla ningún derivado lácteo como nata o mantequilla que posteriormente inundará nuestros recetarios fruto de la influencia francesa. Un entrante sencillo conservando el sabor de la materia prima.
Ingredientes
Puerros
Zanahorias
Judías verdes
Setas
Coliflor
Huevos
Salsa de tomate
Modo de proceder
Tomar las verduras frescas, limpiando todas las posible impurezas y cocer las verduras (al dente) en agua
con sal. En caso de que las setas sean de tipo blando (poco coriáceas) no incluirlas en las cocción.
Batir bien los huevos y agregarles la
salsa de tomate y seguir batiendo un poco más.
Untar un molde con aceite de oliva e
ir colocando capas de verdura, mojando cada capa con el batido, de modo que no
quede ningún punto de la mezcla que no esté envuelto en huevo.
Cocer en el horno medio sobre una bandeja con agua hasta que pinchando con
una aguja esta salga limpia. Desmoldar templado.
Dejar reposar entorno a 2 horas.
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